La antigua Estación del Ferrocarril: un recorrido por la historia de Cumbayá



A pesar de que la fachada exterior de la antigua Estación del Ferrocarril en Cumbayá está pintada, su paso está prohibido, obras de remodelación que ya eran necesarias han empezado a realizarse.
Desde que el ferrocarril dejó de pasar por Cumbayá a principios de los ochentas, la edificación ubicada en la unión de las calles Eloy Alfaro con la avenida Oswaldo Guayasamín, había quedado prácticamente abandonada.
Las rieles se confunden con el adoquinado y con los juegos del parque infantil contiguo a la antigua casa del tren; metros más arriba un grafiti de la antigua locomotora dibujado  por un joven artista del lugar nos hace recordar que hace algunas décadas, el tren era el medio de comunicación más importante del sector y que con la llegada de la vía Interoceánica a mediados de los años sesenta su importancia en la vida de la parroquia decreció.





Algunas perspectivas del pasado

Corría el año 1916 cuando empezaron los primeros trabajos de expansión de la línea del ferrocarril desde Quito hacia el norte del país, en 1925 el proyecto se materializó con la colocación de las rieles y finalmente el tren hizo su pasó por la parroquia a inicios de 1928.

En los años cuarenta todo el pueblo se juntaba a recibir al tren, los vecinas ofrecían sus productos a los pasajeros: sus cosas finas, guabas, chirimoyas,  aguacates, zambos, choclos o el "maicito" para hacer el tostado como solían decir. La estación era el punto de encomienda y de carga de la parroquia.
Y claro que era un motivo de celebración porque representaba el final de una dura época donde los antiguos comuneros de Cumbayá se trasladaban a la capital por el camino antiguo a pie y los más afortunados a caballo o a burro recuerda con añoranza don Juan Sangucho de 82 años, vecino fundador del barrio Pacaybamba.

Con el funcionamiento de la estación férrea empezaron a instalarse a su alrededor la primeras picanterías donde se vendían el famoso “caldo de 31” y la deliciosa “chicha” a los parroquianos y visitantes.

La estación del  tren es parte de la identidad de la pujante parroquia, así lo recuerda con nostalgia y cariño don Gustavo Valdez, presidente de la Junta Parroquial quién nos recibe en su despacho y hace una remembranza del paso del tren por Cumbayá.

El tren fue determinante en el desarrollo del pueblo cumbayeño, la parroquia gracias al paso de la locomotora se convirtió en un gran emporio agrícola y ganadero; el transporte de maderas desde Esmeraldas hacia Quito hizo que en Cumbayá se establezcan las primeras fábricas madereras de la capital.

Recalca además, que sin el paso del tren por Cumbayá, la construcción de la Hidroeléctrica de Cumbayá en 1958 no hubiera llegado a convertirse en realidad.
“Las grandes planchas de acero que sirvieron para la construcción de la hidroeléctrica fueron trasladadas desde Guayaquil y sin la presencia del tren, hubiera sido prácticamente imposible llegar a consolidar en esos años tal obra” comenta don Gustavo.

Valdez de 63 años, tiene como primeros recuerdos de niñez aquellas celebraciones como  la tradicional fiesta de San Pedro de Cumbaýa, patrono de la parroquia, donde el pueblo se congregaba alrededor de la estación: “Los peones de las haciendas de Cumbayá esperaban con chicha en mano al patrón de la hacienda Santa Inés, un señor de apellido Paez, quien llegaba en su caballo a la Estación del tren y desde ahí se trasladaban hacia Santa Inés en una procesión que abría las fiestas de la parroquia. El festejo se prolongaba por algunos días, el patrón regalaba a los parroquianos un par de reses y la celebración se extendía”.

En las romerías a la Vírgen del Quinche, el tren llegaba repleto de feligreses a Cumbayá, las familias católicas cumbayeñas ocupaban los últimos asientos disponibles y era costumbre en ese tiempo que los más jóvenes suban encima de los vagones para viajar hacia el Santuario del Quinche, trayecto nada grato de recordar para los niños y adolescentes de aquel tiempo debido que al pasar por un túnel antes de llegar al Quinche sus ternos blancos y sus rostros se manchaban con el hollín que el tren a vapor botaba, nos relata Valdez.

El tren y los juegos de antaño

Valdez recuerda también, que junto a sus amigos de la Escuela Carlos Aguilar, esperaban con ansias la hora de salida para bajar corriendo hacia el puente del Río San Pedro a la altura donde queda hoy la Cervecería Nacional, sitio donde paraba el ferrocarril y aprovechaban para subirse como “pavos” a los vagones; su viaje terminaba a pocos kilómetros en la siguiente parada del tren en Santa Rosa, pero la felicidad de realizar tal proeza infantil nadie se los quitaba.

Doña Sonia, vecina del barrio San Roque, donde está ubicada la antigua estación recuerda que cuando era niña no existían juegos ni un parque para la distracción y las rieles del tren se convirtieron en ese espacio para el juego: “Jugabamos alrededor de la rieles, solíamos colocar los tillos de las gaseosas o cervezas en las rieles del tren de manera de que cuando el tren pasaba sobre los tillos, los alisaba de tal manera que nos servía para jugar al Zumbambico, los billuzos y el juego de las vigas de equilibrio eran nuestros juegos alrededor de la línea férrea”.

La necesidad urgente de rescatar al edificio histórico

 En la actualidad los terrenos de la antigua estación del ferrocarril que todavía pertenecen a la Empresa de Ferrocarriles del Ecuador se encuentran en convenio de uso a cargo de  tres agrupaciones: la Junta Parroquial utiliza una parte y las otras dos partes la utilizan la cooperativa de taxis más antigua de la parroquia, la Cooperativa Cumbayá 24 y la Cooperativa de Camionetas San Pedro de Cumbayá.
Ambas cooperativas han heredado la noble tarea que el tren realizaba hace décadas, el transporte de carga, encomiendas y de personas.

Hace un par de semanas empezaron los trabajos de remodelación en la parte que está a cargo de la cooperativa de taxis Cumbayá, sin duda es la parte más afectada por los años; Don Jorge Casteló presidente de la cooperativa señala la necesidad urgente de salvar  el edificio histórico; el sismo de la madrugada del pasado 24 de mayo empeoró la situación.
“Como primera fase del plan de remodelación, se necesitará quitar las vigas y las columnas de madera que se encuentran podridas por la humedad para que sean reemplazadas por materiales mixtos pero se respetará el diseño de la antigua construcción”.

El financiamiento para la remodelación de la parte que está a cargo de la cooperativa ha salido de los bolsillos de los socios.
“Es una forma de devolverle a Cumbayá todo lo que nos ha dado durante las tres décadas de trabajo, señala Casteló quien indica que estima que los trabajos de remodelación duren aproximadamente hasta septiembre de este año.
La Junta Parroquial por su parte ha empezado a fomentar el emprendimiento cultural en el espacio que está a su cargo, los sábados se da apertura en la explanada de la estación para que los artesanos de la zona exhiban sus productos y el espacio también está siendo utilizado por los artistas y jóvenes que conforman el centro Cultural Cumbayá.

Ya cae la noche  en el colorido parque del barrio San Roque y nos alejamos de la antigua estación, unos murales del antiguo tren hacen recordar a los jóvenes que bajan del Colegio Nacional Cumbayá desde San Juan, que por acá paso alguna vez el tren y que ese lindo recuerdo debe mantenerse en la calle de la  vieja estación del ferrocarril que alguna vez pasó por Cumbayá.  

La parroquia de Cumbayá se encuentra a 20 minutos de distancia de Quito.
Su población está estimada en 30.000 habitantes.
El último autocarril que pasó por Cumbayá en 1980.
Los autocarriles eran buses sobre rieles y tenían una capacidad de 40 pasajeros.

Byron Romero Romero

Reportero comunitario de Cumbayá

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