En el céntrico Barrio de San Marcos de Cumbayá, sobre la calle García Moreno 580 y Chimborazo, destaca una de las peluquerías más antiguas y tradicionales, la Peluquería Cumbayá. Acudimos al lugar y su dueño Don Pedro Pablo Quishpe nos recibe muy amablemente.
En el interior las paredes son de color tomate y azul, los pisos son de duela de madera antigua, tiene dos lámparas flourescentes que iluminan el humilde local. Como un trofeo, exhibe su primera máquina para cortar el cabello fabricada en Alemania. Los asientos, ya desgastados, son modelos de los años sesenta hechos de madera. De todo esto resalta un cartel rojo con letras doradas que dice: “Un trabajo florece cuando se lucha”.
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| La peluquería Cumbayá funciona desde 1962. |
Nos menciona que tuvo una infancia dura pues la vivió en la época de la hacienda. Recordemos que antes de la Reforma Agraria de 1964 Cumbayá era conformada por grandes haciendas y los huasipungueros, incluidos sus hijos, tenían que realizar duros trabajos agrícolas en beneficio del terrateniente.
Cuando niño, ingresó a la escuela a los siete años pero sólo estudió tres años. Explica que los hacendados no permitían a los hijos de los huasipungueros estudiar más. Por otro lado, los castigos eran rutinarios; los mayordomos o patrones pegaban con el látigo a quien faltara un día al trabajo. Ese fue uno de los motivos que obligó a Don Pablo, y a muchos jóvenes cumbayeños, a abandonar la hacienda.
A él desde muy chico le gustaba la peluquería y cuando cumplió sus 17 años le pidió a su maestro, un peluquero del Valle de Tumbaco, que le enseñe esta profesión. No fue nada fácil, le salían ampollas en las manos; de lunes a viernes ayudaba a sus padres en el trabajo agrícola y el fin de semana caminaba una hora para llegar a su trabajo en Tumbaco.
En 1962, luego de algunos años como ayudante de peluquero, Don Pedro decide emprender su propio negocio. Con esfuerzo empieza a tener una cantidad aceptable de clientes.


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